viernes, 24 de junio de 2011

El Gobierno necesita un Relaciones Públicas ¡YA!

Cuando el Gobierno anunció la imposición del límite de 110 km/h pensé, como tantos otros, que era una ocurrencia más. Una tontería para dar la impresión de que podían controlar alguna situación, de que no eran totalmente incompetentes y que sabían reaccionar. Sin embargo, el tiempo me quitó la razón. La medida ha sido eficaz. No sólo ha reducido el consumo de combustible, si no que ha reducido la velocidad en todas las carreteras y los coches multados por los radares fijos han disminuído.

La medida ha sido un éxito, sin embargo, tengo la impresión de que la gente no tiene del todo claro que esto haya servido para algo. Unos piensan que el hecho de que lo vuelvan a cambiar es una muestra de que no ha sido tan bueno, otros dicen que sólo lo cambian porque se han reducido los ingresos por las multas y otros dicen directamente que se inventan las cifras.

La razón que ha propiciado esta confusión no es la medida en sí, si no la forma de tomarla. Cuando la medida se aprobó, por sorpresa, Rubalcaba no tenía ni idea de lo que estba hablando y dijo que se iba a reducir "entre un 11 y un 15%" el consumo de combustible. Ese mismo día, aclararon que no, que la medida tendría un impacto alrededor del 5%, pero no aportaron ningún dato sobre el tema. Era una estimación hecha a vuelapluma.

Evidentemente un gran número de opinantes se subieron al carro de las críticas haciendo sus propias estimaciones: "pues en mi coche gasto más a 110, así que la medida no vale para nada" (ver portada de La Razón) argumentaron unos, "pues yo voy siempr por ciudad, así que la medida no vale para nada" comentaron otros. Unas semanas más tarde, Rubalcaba volvió a salir para asegurar que es una medida que está en todos los manuales energéticos y que su efecto es claro sobre los hábitos de los ciudadanos. Tenía razón, pero ya nadie se enteró. Todo el mundo se había forjado su idea. Casi todos creían que era una medida estúpida y no iban a cambiar de opinión.

Portada de La Razón del 15 de marzo (by Halón Disparado)
Una vez puesta en marcha la medida, el Gobierno sacó pecho diciendo que estaba siendo un éxito y que se estaba ahorrando muchísimo dinero. Decían que no había razones para volver a cambiar el límite. Estuvieron diciendo eso hasta ayer por la mañana. Ayer por la tarde, un cambio en la política de la Agencia Internacional de la Energía les hizo cambiar de opinión y volvieron a bajar el límite. Una vez más lo hicieron de forma apresurada y dando datos bastante vagos que no se sabe de dónde han salido.

Al final, la gente se queda con la idea de que ambas medidas (la de poner el límite en 110 y la de quitarlo) no estaban planeadas y fueron simplemente ocurrencias del Gobierno para salir del paso. Además, mucha gente pensará que su único objetivo era recaudar más y que, al ver que las multas bajaban, volvieron a subir el límite. Rubalcaba ni siquiera mencionó en la rueda de prensa que las multas volvieron a subir tras el primer mes.

En resumen, lo que fue una medida acertada del Gobierno pasa por una medida tonta e inútil que, unida a las cientos de medidas verdaderamente tontas e inútiles, deja el poso de que no hay nadie válido gobernándonos. Por eso el PSOE necesita asesores que consigan que la gente se dé cuenta de lo que verdaderamente hacen bien, porque para saber lo que hacen mal, ya estamos los demás.

El PSOE debe sacrificarse por el bien de España (y para arreglar la que ha montado)

Son muchas las voces que piden un pacto nacional PSOE-PP para arreglar los problemas del país y dar confianza a los mercados. Parece claro que no se necesitarían tantas reformas para que los inversores estuviesen tranquilos si supiesen que ambos partidos están de acuerdo en cuatro o cinco puntos principales y se pudiese hacer un pacto a largo plazo. Sin embargo, esto no se ha conseguido hasta ahora. Es cierto que el PSOE no está poniendo mucho empeño, pero, viendo que el PP vota en contra o se abstiene ante leyes con las que podría estar de acuerdo con mínimos cambios, parece difícil que el PP vaya a pactar nada con un gobierno socialista. Nunca lo ha hecho y, probablemente, nunca lo haga.

Sin embargo, el PSOE sí ha llegado a pactos importantes desde la oposición. En 2002 pactó la política antiterrorista con el Gobierno de Aznar y aquello dio sus frutos, teniendo hoy a ETA más débil que nunca.

Ya dije el otro día que el pacto por el pacto es un error y creo que pactar para conseguir algo tan espúreo y tan pasajero como "la confianza de los mercados" no es una buena idea, pero sí creo que un pacto sobre la política de empleo es necesario desde YA. Evidentemente si en un país como España hay más paro que en cualquier otro país europeo, teniendo en cuenta que somos personas como las demás, muestra que el sistema laboral ha de ser reformado de una forma profunda. Y eso es algo que sólo se conseguirá si se dejan atrás los intereses electorales.

Cualquiera podría pensar que el PP en un momento como este, con las elecciones ganadas, haría pequeños sacrificios por el bien del país. Sin embargo, Rajoy ni siquiera va a la reunión del Partido Popular Europeo a defender la solvencia de España porque no sabe qué decir. Rajoy sabe que, como se salga un poco del guión, es tan inútil que perdería las elecciones, así que ha decidido que todo siga como está.

Ante esta situación, lo que tiene que hacer el PSOE es sacrificarse por los ciudadanos que confíaron en él. Debe convocar elecciones para setiembre y, ya en el debate de investidura (desde la oposición seguramente) proponer un pacto sobre el sistema laboral. No estoy hablando de una reforma a medias si no de una reforma estructural. Tampoco estoy hablando de una reforma que joda a los trabajadores ni de una reforma que joda a los empresarios, si no de una reforma que sea buena para los ciudadanos. Una reforma que consiga que a alguien no se le acabe el mundo cuando se queda en paro y que los jóvenes puedan apostar por un futuro mejor.

No tengo ni puta idea de cómo se consigue eso, no soy ni economista ni abogado y no tengo muy claras cuáles son las necesidades de los empresarios para contratar, pero sí sé que no somos ni más tontos, ni más lentos, ni más bajos que los daneses (bueno, más bajos quizá sí) y que en Dinamarca tienen la quinta parte del paro que nosotros. Eso no sólo es bueno para los trabajadores y para los empresarios, si no que es buenísimo para el Estado en general.

¿No merece la pena un sacrificio para que la situación de los ciudadanos mejore? Yo creo que sí... y espero que los políticos lo sepan ver.

miércoles, 22 de junio de 2011

Falacia #1: "Una ley es mejor cuantos más partidos la apoyen"

Una de las razones por las que mucha gente argumenta que se necesita un mayor número de partidos en la Cámara y por las que se debe eliminar la actual "partitocracia" es porque estamos en una democracia en la que los políticos deben hablar para resolver sus problemas. Sostienen que hablando todo se soluciona y que incluso las diferencias más irreconciliables pueden salvarse negociando. Es más, algunos sostienen que cualquier ley fruto del acuerdo entre dos partidos será mejor que una ley aprobada por el partido en el Gobierno en solitario.

Sin embargo, la historia es tozuda y muchas veces nos muestra la realidad tal y como es. Actualmente en el Congreso no hay dos partidos, ni tres, sino cinco grupos parlamentarios más el Grupo Mixto. Estos grupos parlamentarios tienen la capacidad de llegar a acuerdos si lo estiman conveniente y, de hecho, es algo necesario para aprobar una ley porque el PSOE no cuenta con mayoría absoluta. Excepto en casos puntuales (mayorías absolutas del PSOE y del PP), esto ha sido así siempre en la democracia española. Para aprobar una ley casi siempre ha sido necesario el consenso de dos o más partidos, pero lo cierto es que ese conenso no se ha utilizado para mejorar la ley que se va a aprobar si no para obtener contrapartidas en otras leyes más importantes para el electorado de los partidos pequeños.

Es algo lógico, normal, e incluso esperable, que cuando el partido A necesita el voto del partido B para aprobar una ley, le ofrezca una contrapartida en otra ley o en una partida presupuestaria. Es bastante habitual que en Estados Unidos, por ejemplo, un congresista vote a favor de una ley a cambio de que su estado consiga tal o cual contrato o de que en otra ley se introduzca una enmienda para conseguir algo que contente a sus electores. Eso en España no sólo es habitual si no que es la norma. Los gobiernos de ambos signos han pactado con partidos nacionalistas de todo. Desde la transferencia de competencias o el apoyo a sus proyectos hasta la designación de sus ciudades como "candidatas" a cualquier competición "chorras" (capitalidad europea, Exposición Internacional, Olimpiadas de Invierno, etc.) para que les aprueben cualquier tipo de leyes: desde los Presupuestos hasta la ley de Educación.

Ayer hubo algo nuevo: CiU reconoce que nunca había conseguido tanto por una simple abstención. El PSOE necesitaba mayoría simple en la votación de la reforma de la negociación colectiva y le ofreció a CiU una serie de contrapartidas para Cataluña a cambio de una mera abstención. El resultado es que una ley que afectará a todos los españoles que trabajan por cuenta ajena ha sido aprobada bajo no se sabe qué pretextos y gracias al voto de alguien que cree que la ley es manifiestamente mejorable.

Por supuesto, yo estoy a favor de que se negocien las leyes, creo que es algo necesario e imprescindible y un síntoma del buen funcionamiento del sistema, pero me pregunto si esos que dicen que cualquier ley es mejor si está negociada con otro partido siguen pensando lo mismo. ¿Sería esta ley mejor si el PSOE le hubiese dado más a CiU para que no se abstuviese si no que votase a favor? ¿pasa una ley sobre sanidad a ser buena porque el AVE va a llegar a Galicia y entonces el BNG vota a favor? ¿es mejor una ley que contenta a un partido minoritario que una ley que el partido mayoritario cree que es buena?

Cuando la negociación se hace en el Congreso por políticos profesionales y de larga trayectoria no hay mayor problema. Siempre buscarán que las contrapartidas sean medianamente razonables y conseguirán que el "pequeño" no se suba a la parra, pero ¿qué pasa cuando en un ayuntamiento un tipo tiene dos concejales y una minoría de bloqueo? ¿qué pasaría si a cambio de la aprobación de tal o cual partida presupuestaria pide que la obra X se la carguen a la empresa de su primo? Al fin y al cabo, cuando hablamos de partidos nacionalistas con grupo propio estamos hablando de partidos que, quizá no pidan contrapartidas buenas para toda la población, pero sí pedirán contrapartidas buenas para "su" población. El problema viene cuando la minoría de bloqueo la ejerce un concejal que apenas ha sacado 1.000 votos en un municipio y a quien tienen que dar el oro y el moro para aprobar los presupuestos.

Que no se me entienda mal. No estoy abogando por un democracia bipartidista, ni siquiera por una democracia que favorezca las mayorías absolutas, pero sí creo que no es oro todo lo que reluce. Evidentemente, una situación multipartidista puede ser muy beneficiosa para la sociedad si hay un gran número de partidos similares que pueden llegar a acuerdos sin renunciar a sus principios, pero cuando se le da a una minoría la llave de la gobernabilidad es difícil que algo bueno salga de ahí.

sábado, 18 de junio de 2011

El #15m no es un equipo de fútbol (y el #anti15m tampoco)

Me he pasado toda la vida diciéndoles a mis padres que el PSOE no es un equipo de fútbol y que las elecciones no son un partido, que se puede cambiar y no te van a acusar de traidor, que no hace falta votarles siempre sea quien sea el candidato y sean cuales sean sus propuestas. Siempre creí que, afortunadamente, la mayoría de los jóvenes (al menos los jóvenes interesados en la política) éramos diferentes y podíamos votar a un partido u otro en función de las circunstancias. Que yo sepa, casi todos mis amigos en los pocos años que llevan con derecho a voto han cambiado de partido alguna vez y, aunque sea entre PP y PSOE, el hecho de plantearse el voto es algo bueno y saludable.

Tristemente, estos días me estoy dando cuenta de que hay jóvenes de mi entorno que, aunque son capaces de criticar al partido que votaron (y al que no votaron), no pueden criticar ni aceptan ninguna crítica al movimiento que están apoyando estos días. Estoy viendo a gente completamente sensata, decente, válida e inteligente que cree a pies juntillas lo que lee en según qué sitios y no muestra el más mínimo ápice de autocrítica. Gente que se parapeta en el "los medios manipulan" y "los policías son unos hijos de puta" para justificar prácticamente cualquier cosa. Gente a la que si le muestra un vídeo en el que el cámara acepta no saber si lo que se supone que ha pasado, ha pasado de verdad; pero de ahí concluye no sólo que ha pasado si no que en el vídeo se ve clarísimo y que se enfada contigo si le dices "pues yo no veo nada".

Pero también estoy viendo lo contrario. Estoy viendo a gente moderada que está siendo demasiado moderada (quizá yo estoy pecando de eso también, no digo que no) y que a la mínima diferencia con lo que es ir por el libro se indigna y pone el grito en el cielo. Una cosa es no escupir a los parlamentarios y no impedirles la entrada y otra no poder protestar. Hay gente que cree a pies juntillas lo que le dicen en según qué sitios y que creen que todos los demás manipulan. La actitud es la misma, pero los sitios en los que confían diferentes.

Lo peor es que esta semana he visto a gente que son amigos de toda la vida, que tienen una ideología similar (aunque no asimilable) y que luchan por las mismas cosas, enfadarse porque creen que cualquier crítica es un ataque personal, cuando muchas veces no lo es.

A veces tenemos que darnos cuenta (yo el primero) de que, por muy bueno o muy malo que sea algo, no todo es blanco ni negro. Me decía el otro día un sabio con mucho acierto que es muy fácil ver la demagogia de los que no piensan como tú pero es muy complicado ver la de los que sí piensan como tú. Es algo que nos pasa a todos pero no por ello es algo irrelevante.

Es muy fácil decir que tenemos que ser moderados y objetivos pero es muy complicado serlo. Sin embargo, estamos en un punto en que quizá todos debamos hacer un esfuerzo por conseguirlo, por ver las cosas como son independientemente de nuestra ideología y por ponernos en el lugar del otro independientemente de a quién apoyemos. Si vemos un vídeo en el que no se ve nada no dejarnos llevar por el titular y si vemos un vídeo en el que se ve algo no dejarnos llevar por nuestros prejuicios.

Eso es algo que, obviamente, hay que hacer en todas las facetas de la vida. Sé que todo el mundo tiene algún tema en el que es intransigente, hay gente que cree que en TVE manipulan y no se molesta en ponerlo nunca o gente que piensa que los políticos cobran mucho y no se molesta en preguntar cuánto cobran. El problema en este caso no estamos hablando de tonterías, estamos hablando de la oportunidad (quizá remota, pero oportunidad al fin y al cabo) de hacer algo grande, muy grande y no debemos echarla a perder por tonterías ni por prejuicios. Como dije alguna vez, para que un movimiento tenga fuerza y pueda llegar a tener éxito tiene que abarcar a los que sólo están de acuerdo con ellos "en parte" y  la radicalización no ayuda a ello, pero la división tampoco.

Creo que merece la pena que todos hagamos un esfuerzo para remar en la misma dirección y, quizá, tragarnos sapos y culebras para poder llegar a buen puerto. Al fin y al cabo, todos queremos lo mismo: que el país vaya mejor, ¿no?

miércoles, 15 de junio de 2011

Estrategia equivocada -> pérdida de apoyo -> ni puto caso

Hace unas semanas expresé mi apoyo al movimiento #15m. En un principio lo hice como contraposición a la vergonzosa actuación del Gobierno central en la Puerta del Sol (que luego se quedó en nada con lo de Plaza Catalunya), pero mi apoyo fue en aumento con las semanas porque vi que por una vez se podía conseguir algo de forma pacífica y la sola idea de que hubiese tanta gente dispuesta a cambiar las cosas sin molestar a nadie me pareció tan rompedora que no pude más que apoyarla. Desde entonces he ido a varias manifestaciones en Gijón, he escrito varios posts sobre el tema y he intentado convencer a todo el que me quiso escuchar.

Hoy, desgraciadamente, estoy viendo cómo todo se sale de madre. Sí, sé que es inevitable que cuatro incontrolados la armen y sí, sé que es algo que muchos aprovechan para desacreditar el movimiento entero, pero esto no son cuatro incontrolados. Este es un movimiento calculado y apoyado por la gran mayoría de los que apoyan el movimiento en Barcelona (y me atrevería a decir que en una gran parte de España) y, por mucho que me pese, tengo que decir: así, no.

Así no se consiguen las cosas. Hemos visto que tiene da más poder, tanto mediático como real, acampar para protestar sin molestar a nadie (o al menor número de personas posibles) y no hemos aprendido nada de ello. Si de algo tenía que haber servido el Movimiento #15m es, precisamente, para todo lo contrario de lo que está pasando hoy en Barcelona.

Los políticos que aprueban recortes semejantes a esos sin llevarlos en el Programa Electoral (y hasta diría que llevándolo también) son unos caraduras. Es algo que no se debería permitir. Estoy totalmente de acuerdo con eso y entiendo el cabreo generalizado, pero lo que se estaba pidiendo hasta ahora era "más democracia", una "democracia real". ¿Pasa una "democracia real" por que los parlamentarios elegidos en elecciones libres y abiertas no puedan entrar en el Parlamento? En mi opinión, no. En una democracia real se respeta lo que decide la mayoría y lo que ha decidido la mayoría en Cataluña, nos guste o no, es que gobierne la crisis un partido liberal y de derechas. El que se sorprenda porque hacen recortes, por mucho que durante la campaña no lo dijesen o lo negasen, es que no tiene ni idea de política.

Pero es que desde un punto de vista práctico, la protesta es una aberración que termina con gran parte de lo que se ha construído el último mes. El movimiento triunfó porque la gente vio que los manifestantes eran personas normales, personas como los demás pero que estaban cabreados y muchos les apoyaron porque pensaron "ey, yo también estoy cabreado, tienen razón".

Un movimiento como este triunfa única y exclusivamente cuando el "ciudadano medio", el que no basa su vida en la política, lo apoya. Y es bastante improbable que el que no basa su vida en la política vaya a apoyar que se impida la entrada de los parlamentarios que él mismo eligió, a los que probablemente votó, en el Parlamento.

Además, ¿alguien se cree que Mas va a cambiar de idea por tener que llegar en helicóptero al Parlamento? ¿qué creéis que es más probable que piense?

a) "Hostia, hay mucha gente ahí fuera, voy a cambiar mis presupuestos y voy a hacerme marxista-leninista"
b) "Estos cabrones no me dejan pasar a mi que he sido elegido por más de un millón de catalanes. ¿Quién les ha elegido a ellos?"

Si de verdad alguien cree que un político va a hacer leyes pensando en que unos cuantos pueden ir a tocarle los cojones a su casa está muy equivocado. Un político tomará las decisiones que crea oportunas para volver a salir elegido, punto. Si cambiamos la opinión de la población para que, si no nos hace caso, no vuelva a salir elegido, nos hará caso. Si vamos a su casa a tocarle los cojones, pondrá más policías a la puerta.

martes, 14 de junio de 2011

"¿Renovar el TC? A mi que me registren"

Ayer tres magistrados del Tribunal Constitucional presentaron su dimisión para forzar su renovación. Son magistrados con sus mandatos agotados, que no deberían estar ahí pero que, por la desidia y la ineptitud de los dos partidos que tienen posibilidades de gobernar el país, no han sido relevados. Por ello y "para que se cumpla la Constitución" decidieron presentar su renuncia. Se puede creer que lo han hecho sabiendo que el Presidente no les dejaría irse y se puede argumentar que debieron hacerlo antes de opinar sobre temas tan importantes como la legalización de Bildu o Sortu, pero se puede hacer otra lectura: le han pedido al PP y al PSOE -que forman lo que antes se llamaba como bloque "constitucionalista" (JA)- que se dejen de zarandajas y tonterías y que se pongan a trabajar.

La respuesta de los dos grandes partidos es digna de dos niños de preescolar del Colegio Público San Jerónimo:

María Dolores de Cospedal, futura Presidenta de Castilla La-Mancha por el Partido Popular.
La 'número dos' del PP ha aportado una segunda interpretación política sobre las mencionadas renuncias, poniéndolas en relación directa con la crisis política que vive España. "No sabemos aún las razones. Pero es una mala noticia que a la deriva del Gobierno se una ahora el caos del Tribunal Constitucional. (...) Deja a las claras que no tenemos hoy un liderazgo en el Gobierno, causante del caos en todas las instituciones".
Marcelino Iglesias, Secretario de Organización del Partido Socialista.
Marcelino Iglesias interpreta la dimisión de los tres magistrados del Tribunal Constitucional (TC) cuyo mandato había expirado en noviembre como un "llamamiento al PP" para que muestre "voluntad clara" de renovar el alto tribunal.
Es decir, que el análisis sesudo que de la situación hacen los que nos gobiernan y los que nos gobernarán sobre la situación de desamparo que sufren los ciudadanos al ver que la Constitución no se cumple por su desidia se resume en cinco palabras:
"A mí que me registren"
No sólo no hay autocrítica, ni siquiera hay planteamientos que puedan solucionar situaciones similares en el futuro. Alguien con dos dedos de frente pensaría que, si hay que renovar el TC cada cierto tiempo y es tan difícil ponerse de acuerdo, lo normal sería cambiar las normas para que, o bien haya que renovarlo con menos frecuencia o bien no sea necesaria una mayoría tan amplia para hacerlo.

Pero claro, con lo fácil y rentable (y divertido) que es meterse con el de al lado, ¿para qué se van a poner a pensar'

domingo, 12 de junio de 2011

En realidad Intereconomía cumple una labor social

Lo reconozco, es muy fácil meterse con Intereconomía y La Gaceta. Lo sé, pero ¡joder! es que es tan divertido que no me puedo resistir, así que, como este blog es mío y me lo follo cuando quiero, lo haré :D

Ya sabemos que Intereconomía y La Gaceta viven de meter miedo a sus lectores. Su objetivo es que el pobre señor que está en su casa, con su pensión y su foto de Franco y tiene la vida solucionada tenga algo de qué preocuparse. A ese tipo de personas no le importa mucho el paro porque tanto ellos como sus hijos tienen trabajo fijo, ni la situación en Libia porque creen que todos los moros son seres inferiores, ni quién es el Presidente de Estados Unidos porque cuando pusieron a un negro de mierda perdieron todo lo que tenían. Lo único que les importa a esos señores (y, por tanto, a sus señoras) es qué hace "la ETA" (así es como llamamos en provincias los incultos a ETA) y zETAparo.

Gracias a medios como Intereconomía y La Gaceta, a la gente de Murcia les parece más importante quién es el alcalde de San Sebastián que quién es el alcalde de su pueblo. Resulta que gente que en su puñetera vida ha ido por Euskadi, que no conoce a nadie de allí y que lo más cerca que estuvo fue cuando peregrinó a Zaragoza a rezarle a la Virgen del Pilar, cree que "la ETA" no deja a la gente salir de su casa" y que si alguien sale está condenado a muerte. Oye, si el pobre señor de Murcia está contento pensando eso, ¿qué le vamos a hacer?

Pues claro, para cumplir una labor social, los medios de la ultraderecha y sus correspondientes equivalentes de radio y TV se ocupan de que ese miedo se mantenga a flor de piel y así titularon hoy: "ETA ya tiene alcalde en San Sebastián". Ni siquiera dijeron "filoetarras", no, eso sería un error porque la gente que les lee no sería capaz de entender una palabra tan complicada -recordemos que esos tipos creen que la filología es una cosa guarra que hacen los jóvenes de hoy en día-, así que pusieron "ETA", así sin más.

Pero, no contentos con eso, para dejar claro lo que quieren decir con el titular, en su primer párrafo escribieron lo siguiente:
Allá donde estén, los seis magistrados del Tribunal Constitucional (TC) que perpetraron el amparo a Bildu se habrán sorprendido ante el regreso de la ignominia. Como en los mejores tiempos de Herri Batasuna, antes de la puesta en marcha de la eficaz Ley de Partidos de 2002, el brazo político de los terroristas, ahora parapetado en la coalición con EA y Alternatiba, volvió ayer a las instituciones del País Vasco y Navarra por sus fueros: censura a la prensa, amenazas a los concejales de otros partidos, gritos a favor de la “independencia” y pancartas que defienden a los reclusos que regaron España de sangre y dolor.
Nota al margen: vaya prosa más cuidada ¡eh!

Lo triste de Intereconomía es que son capaces de decir una cosa y la contraria. Su tesis es que "la ETA" está más fuerte que nunca gracias al Gobierno de EspaÑa, porque el Gobierno de EspaÑa espera algo a cambio de "la ETA" antes de las elecciones. Entonces claro, como tienen información privilegiada, porque, obviamente, tienen línea directa con el Ministerio del Interior, a pesar de afirmar que "la ETA" tiene el poder que tenía hace 8 años también afirman que "la ETA" va a dejar las armas "como premio al Gobierno". Por supuesto, lo importante es que es "un premio al Gobierno" no que "la ETA" desaparezca. Así, la semana pasada sacaron la siguiente noticia: "Rubalcaba espera un comunicado para atar el final de ETA antes de dejar el Gobierno".
Lleva desde el año 2005, antes incluso de que se declarase la anterior tregua y cuando sólo era portavoz del PSOE en el Congreso, pilotando los intentos del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para acabar con ETA y no quiere tirar la toalla cuando él mismo habla ya del “principio del fin” de la banda. Alfredo Pérez Rubalcaba se resiste a dejar sus cargos en el Gobierno –es vicepresidente primero además de ministro del Interior y ejerce también como portavoz– antes de que logre atar el final de la organización terrorista, que, según apuntan fuentes de Interior, está “más cerca que nunca”.
¡Coño! Así que resulta que "el final de ETA está más cerca que nunca" porque "ETA está más fuerte que nunca".

Lo bueno es que el lector de medio de estos panfletos filofascistas la conclusión que sacan de todo esto es que, por un lado, "la ETA" colabora con el Gobierno para dejar las armas (algo que ven mal) y que por otro "la ETA" cualquier día nos pone una bomba en el Carreful de Cuenca. Al fin y al cabo eso es lo bueno de estos tipos, que gracias a ellos hay gente que se siente completa en su vida.

Por cierto, Intereconomía está pidiendo donaciones, dado que cumple una labor social, quizá deberíamos todos apoquinar un poco. Yo ando un poco pelado, pero os invito a que vosotros deis vuestro dinero a esta ONG de la información.