sábado, 26 de marzo de 2011

Las dictaduras y el efecto Barbara Streissand

Mi profesora de Lengua y Literatura de segundo de Bachillerato (*) comentaba que cuando en los años 80 pusieron una obra que había sido censurada durante el franquismo (no recuerdo cuál) como lectura obligatoria para selectividad, el colegio católico en el que ella daba clase por entonces decidió prohibir a sus alumnas que lo leyesen porque "podía corromper sus jóvenes mentes". Mi profesora tenía claro cuál iba a ser el resultado: todas las alumnas del colegio se leyeron el libro concienzudamente y clavaron la pregunta sobre la obra en cuestión.

Este fenómeno ha obtenido un nombre más rimbombante gracias a internet y se llama el "Efecto Streissand". Recibe el nombre por una anécdota protagonizada por la actriz quien, en 2003, pidió a un juez que obligase a una web a eliminar una foto de su casa que muy poca gente había visto hasta entonces. Evidentemente, a partir de la denuncia, la noticia se convirtió en lo más visto en aquella época en la red.

Esto es algo que ocurre continuamente, en mayor o menor medida, en cualquier democracia. Alguien publica algo sobre una persona, esa persona se cabrea y lo denuncia y, sólo por ese cabreo, miles de personas se interesan por la información... incluso aunque ni siquiera conozcan al interesado.

Sin embargo, en las dictaduras no están tan acostumbrados a cosas así. Ni siquiera internet sirve para dar a conocer algo que el Gobierno quiera ocultar. Se bloquea la web que habla de ello y punto. No es tan difícil y es bastante efectivo. El problema viene cuando lo que está en juego no es lo que opinen tus ciudadanos si no lo que opine el resto del mundo. Con tantos periodistas occidentales sueltos, es raro que alguno no se entere de lo que ha pasado y lo cuente. Incluso, si no es tu día, incluso conseguirán imágenes que lo prueben.

Cualquier Gobierno occidental sabe que si un ciudadano se dispone a contar algo que no interesa que se sepa, lo mejor que puede hacer es desacreditar al protagonista diciendo que no tiene pruebas. Si sale alguien diciendo que hay torturas en España se le ninguneará diciendo que lo dice por obligación (aunque haya serias dudas al respecto) y ya está: una persona diciendo que hay torturas no es noticia, pero un policía entrando para reventar una rueda de prensa en la que se va a hablar de torturas SÍ que lo es.

Esto es lo que alguna dictadura aun no ha comprendido y por eso pasa lo que pasa. Esta tarde una mujer contactó con una serie de periodistas para contar que había sido violada por un policía libio y en plena rueda de prensa improvisada numerosos policías secretos (algunos de ellos incluso camareros del hotel) se apresuraron a impedirlo. El problema es que la gran cantidad de cámaras presentes permitieron capturar todo lo que ocurría.

Si la rueda de prensa hubiese seguido su curso, probablemente nadie se hubiese enterado de nada, al fin y al cabo (y por desgracia) una gran cantidad de sucesos como este ocurren en una guerra y otros tantos se denuncian sin haber ocurrido. Probablemente los periodistas le habrían preguntado si tenía alguna prueba, las razones por las que lo contaba, etc. y quizá alguno ni le hubiese creído. Entre bombardeos en Libia, la toma de las ciudades y los asesinatos en Siria, la noticia habría quedado muy enterrada y no hubiese pasado de 10 segundos en el telediario. Sin embargo, dado el interés de las fuerzas del orden libias por ocultar lo sucedido, el Efecto Streisand está servido.

(*) Sí, estudié en la ESO y, aunque no os lo creáis, no me avergüenzo de ello.

1 comentario:

  1. No he conseguido que el vídeo salga parado por defecto y se reproduce siempre. Si alguien sabe cómo hacer para que sólo se reproduzca cuando el usuario quiera y me lo dice, estaré eternamente agradecido :P

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