sábado, 18 de junio de 2011

El #15m no es un equipo de fútbol (y el #anti15m tampoco)

Me he pasado toda la vida diciéndoles a mis padres que el PSOE no es un equipo de fútbol y que las elecciones no son un partido, que se puede cambiar y no te van a acusar de traidor, que no hace falta votarles siempre sea quien sea el candidato y sean cuales sean sus propuestas. Siempre creí que, afortunadamente, la mayoría de los jóvenes (al menos los jóvenes interesados en la política) éramos diferentes y podíamos votar a un partido u otro en función de las circunstancias. Que yo sepa, casi todos mis amigos en los pocos años que llevan con derecho a voto han cambiado de partido alguna vez y, aunque sea entre PP y PSOE, el hecho de plantearse el voto es algo bueno y saludable.

Tristemente, estos días me estoy dando cuenta de que hay jóvenes de mi entorno que, aunque son capaces de criticar al partido que votaron (y al que no votaron), no pueden criticar ni aceptan ninguna crítica al movimiento que están apoyando estos días. Estoy viendo a gente completamente sensata, decente, válida e inteligente que cree a pies juntillas lo que lee en según qué sitios y no muestra el más mínimo ápice de autocrítica. Gente que se parapeta en el "los medios manipulan" y "los policías son unos hijos de puta" para justificar prácticamente cualquier cosa. Gente a la que si le muestra un vídeo en el que el cámara acepta no saber si lo que se supone que ha pasado, ha pasado de verdad; pero de ahí concluye no sólo que ha pasado si no que en el vídeo se ve clarísimo y que se enfada contigo si le dices "pues yo no veo nada".

Pero también estoy viendo lo contrario. Estoy viendo a gente moderada que está siendo demasiado moderada (quizá yo estoy pecando de eso también, no digo que no) y que a la mínima diferencia con lo que es ir por el libro se indigna y pone el grito en el cielo. Una cosa es no escupir a los parlamentarios y no impedirles la entrada y otra no poder protestar. Hay gente que cree a pies juntillas lo que le dicen en según qué sitios y que creen que todos los demás manipulan. La actitud es la misma, pero los sitios en los que confían diferentes.

Lo peor es que esta semana he visto a gente que son amigos de toda la vida, que tienen una ideología similar (aunque no asimilable) y que luchan por las mismas cosas, enfadarse porque creen que cualquier crítica es un ataque personal, cuando muchas veces no lo es.

A veces tenemos que darnos cuenta (yo el primero) de que, por muy bueno o muy malo que sea algo, no todo es blanco ni negro. Me decía el otro día un sabio con mucho acierto que es muy fácil ver la demagogia de los que no piensan como tú pero es muy complicado ver la de los que sí piensan como tú. Es algo que nos pasa a todos pero no por ello es algo irrelevante.

Es muy fácil decir que tenemos que ser moderados y objetivos pero es muy complicado serlo. Sin embargo, estamos en un punto en que quizá todos debamos hacer un esfuerzo por conseguirlo, por ver las cosas como son independientemente de nuestra ideología y por ponernos en el lugar del otro independientemente de a quién apoyemos. Si vemos un vídeo en el que no se ve nada no dejarnos llevar por el titular y si vemos un vídeo en el que se ve algo no dejarnos llevar por nuestros prejuicios.

Eso es algo que, obviamente, hay que hacer en todas las facetas de la vida. Sé que todo el mundo tiene algún tema en el que es intransigente, hay gente que cree que en TVE manipulan y no se molesta en ponerlo nunca o gente que piensa que los políticos cobran mucho y no se molesta en preguntar cuánto cobran. El problema en este caso no estamos hablando de tonterías, estamos hablando de la oportunidad (quizá remota, pero oportunidad al fin y al cabo) de hacer algo grande, muy grande y no debemos echarla a perder por tonterías ni por prejuicios. Como dije alguna vez, para que un movimiento tenga fuerza y pueda llegar a tener éxito tiene que abarcar a los que sólo están de acuerdo con ellos "en parte" y  la radicalización no ayuda a ello, pero la división tampoco.

Creo que merece la pena que todos hagamos un esfuerzo para remar en la misma dirección y, quizá, tragarnos sapos y culebras para poder llegar a buen puerto. Al fin y al cabo, todos queremos lo mismo: que el país vaya mejor, ¿no?

1 comentario:

  1. Todos queremos que el país vaya mejor, cierto, pero no a costa de soltar soflamas populistas sin informarse mínimamente, que es lo que está pasando en las manifestaciones.

    No digo que no se deban hacer manifestaciones, al contrario, son necesarias, pero no así. En el fondo, es engañar a la gente.

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